La discoteca está llena. En la pista, una pareja se debate en un duelo de baile sexy y lento al ritmo de una música parecida al reguetón.
El hombre lleva el control, pero la chica logra someterlo con un marcado contoneo de caderas que hace rozar sus piernas. De repente, la música se acelera, y el hombre empieza a saltar con pasos rápidos similares a los repiques de la champeta.
Muchas personas que miran parecen preguntarse: “¿Qué será este híbrido género musical? ¿Por qué lo bailan así?”. No es champeta, tampoco es reguetón: es danzal, un nuevo género urbano proveniente del dance hall, y de ahí que su nombre sea una forma muy criolla de pronunciar esta expresión extranjera.
El dance hall es un reggae jamaiquino que se desarrolló en 1979. Su nombre significa ‘sala de baile’, ya que sus letras eran muy explícitas para emitirse por radio, y solo se podían escuchar y bailar en privado.
Deverson Ríos, un cartagenero amante de la música jamaiquina y aficionado a la producción de sonido, decidió fusionar el dance hall con sonidos colombianos como la cumbia, tambores o acordeones. Así, nació el nuevo género criollo que conocemos como danzal.
Actualmente, Deverson es Dj Dever, productor de varios artistas pioneros del género como Lil Silvio, Vega y Koffee el Kafetero. En San Andrés también hay exponentes como Toby y Rayo y Jiggy Drama, y de Barranquilla se destaca Mosta Man.
El ritmo no se queda tras las puertas de bares o discotecas, sino que se escucha en buses, centros comerciales, e incluso es común ver a ‘bacanes’ esquineros coreando “y creo que esto fue amor a primera vista..."





