
Una de las desgracias humanas es no aprender a ser feliz con lo que se es, se tiene y se puede hacer. De alguna manera nos encontramos siempre queriendo lo que no tenemos y de esa manera no disfrutando lo que tenemos.
Comprendo que cada uno de nosotros tiene derecho a soñar, a dejarse jalonar por ilusiones pero también tengo claro que esto tiene que darse desde la base de la aceptación de la realidad.
Por mi ministerio de predicación que me lleva por tantos lugares, me tengo que encontrar con muchos hispanos –por cierto cada vez son más los venezolanos que uno encuentra en estos lugares, cosa que no era normal en otro tiempo- que han inmigrado desde nuestros países al norte del continente –USA y Canadá- y puedo sentir la nostalgia que tienen de su país y como les hace falta todo lo que han dejado atrás.
Pero también me encuentro a diario con gente que quiere irse del país a buscar mejores condiciones de vida. Como lo dije el domingo pasado en Calgary (Canadá): los de allá se quieren venir y los de acá se quieren ir. Mejor dicho nadie está contento donde está. Eso simplemente es reflejo de nuestra falta de aceptación de la realidad, que insisto es la base más fuerte para poder realizarnos en la vida.
Te propongo algunas consideraciones para comprender porque hay que aceptar nuestra realidad:
1. Lo primero es práctico, es lo que hay y punto. No por andar deseando que las cosas van a ser diferentes estas lo son. A punta de deseo no se logran transformar las realidades ni se alcanzan los objetivos planteados. Es necesario trabajar y para poder trabajar seriamente es necesario estar en paz, y esa paz no se logra sin un proceso de aceptación. Sólo quien tiene claro quien es y está feliz de serlo, puede poner todas sus capacidades y habilidades al servicio de un proyecto de vida.
2. No todo lo que somos, tenemos y podemos es ‘malo’. A veces las dificultades nos hacen evaluar negativamente la realidad que tenemos que vivir. Cuando estamos en un momento difícil suponemos que todo está ‘mal’ y que todo es una desgracia, lo cual no es cierto. En nuestra realidad hay muchas ‘cosas’ que valorar y que no quisiéramos perder. Tanto así que cuando no las tenemos las deseamos con todas nuestras fuerzas. Es necesario ver lo bueno que hay en nuestra realidad, estoy seguro que es mucho más de lo que nos hemos imaginado.
3. Vivir con orgullo de lo que somos nos genera anticuerpos para las dificultades. Generalmente somos muy negativos al analizar nuestra propia realidad. Nos hemos acostumbrado a no creer en nada de lo que tenemos y a despreciarlo con cierto desgano. Necesitamos aprender a ser orgullosos –no estoy hablando del orgullo como prepotencia ni como desprecio del otro, sino como el amor propio que debemos tener- y a no mostrar miedo al decir que lo que somos y tenemos es valioso. A nosotros los colombianos nos hace falta valorar más las cosas que tenemos. En estos días visité el Parque Nacional Canadiense Banff y vi lo lindo que es este paisaje típico del norte, pero le dije a los que me acompañaban que cuando quieran ir al parque Tayrona se darán cuenta de que también nosotros tenemos espacios bien lindos.
La idea es ser capaz de valorarnos y de amarnos. Es necesario que seamos seres dichosos de lo que somos, tenemos y podemos, para que logremos alcanzar nuestros sueños. No tengamos miedo de nuestras debilidades y carencias, eso es normal, lo que tenemos es que trabajar para mejorar y para llegar al ideal que tanto buscamos. GC
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